Si alguna vez has escuchado que debes ser el «líder de la manada» para que tu perro te respete, te han contado un cuento del siglo pasado. En EmpathyDogs, basamos nuestra metodología en la ciencia, y la ciencia es clara: tu perro no vive en una manada, y tú no eres su alfa.
Entender la diferencia entre manada, jauría y grupo social no es solo una cuestión de semántica; es la base para construir un vínculo real y sano.
El mito de la «Manada» y el fantasma del lobo
El término «manada» se ha popularizado para describir la estructura social de los lobos salvajes, donde supuestamente existe un «alfa» que domina por la fuerza. Sin embargo, incluso en el mundo de los lobos, este concepto está obsoleto. Las manadas de lobos son, en realidad, familias nucleares donde los padres guían a sus hijos.
Cuando aplicamos «manada» a los perros domésticos, cometemos un error etológico grave. Los perros llevan miles de años evolucionando junto a nosotros. No son lobos disfrazados. Intentar «dominar la manada» solo genera miedo, inseguridad y rompe el hilo invisible de la confianza que nos une a ellos.
¿Qué es entonces una «Jauría»?
Si nos ponemos técnicos, el término jauría es mucho más preciso para definir a un grupo de perros. Mientras que la manada implica una estructura biológica y jerárquica cerrada, la jauría se refiere a un conjunto de individuos (generalmente cánidos) que conviven o colaboran.
En el ámbito de la educación canina moderna, preferimos hablar de Grupos Sociales o Familias Multiespecie. ¿Por qué?
- La Jauría es flexible: Los perros son expertos en formar alianzas temporales y cooperativas.
- No hay un «trono» que disputar: En una jauría o grupo social equilibrado, el liderazgo es situacional. Quien sabe dónde está la comida o el peligro guía al resto, sin necesidad de agresiones.
El enfoque de la Antrozoología: Tu familia no es un ejército
Como experta en vínculo Antrozoológico, y alumna de referentes como Marcos Díaz Videla. Sostenemos que el perro ha dejado de ser una «herramienta» o un «subordinado» para convertirse en un miembro legítimo de la familia.
Si tratas a tu hogar como una «manada» que debe ser controlada, estás creando una relación de poder. Si lo tratas como una familia o un grupo social, creas una relación de apego seguro.
- En una manada (mal entendida), hay sumisión.
- En una jauría o familia EmpathyDogs, hay cooperación.
¿Por qué esto cambia tu día a día?
Cuando dejas de intentar ser el «jefe» de la manada, te quitas un peso de encima. Ya no tienes que comer antes que tu perro, ni pasar el primero por la puerta, ni usar la fuerza para «corregir».
Tu papel pasa a ser el de referente. Eres quien aporta seguridad, quien entiende sus necesidades y quien gestiona el entorno para que él pueda estar tranquilo. Como diría Suzanne Clothier, el objetivo es ser un equipo donde ambos se sientan escuchados.
¿Sientes que estás luchando contra tu perro en lugar de caminar junto a él? A veces, el primer paso para solucionar un problema de comportamiento es cambiar las gafas con las que miramos a nuestro compañero.
Si quieres dejar atrás los mitos de la dominancia y empezar a entender la verdadera naturaleza de tu perro, te invito a nuestra Auditoría de Vínculo . 75 minutos que cambiarán vuestra forma de veros para siempre.

